Dentro de la jungla que son las redes sociales, no vale todo, aunque a simple vista lo parezca. Es cierto que gran parte del éxito y de la forma de actuar, depende de la naturaleza de cada perfil y por supuesto de la personalidad del interlocutor. Eso hace aún más difícil poder crear un estándar de actuación correcto; sin embargo, hay algunos tips generales que podemos seguir (o mejor dicho no seguir).

Publicar por publicar. Los posts deben tener algún sentido y aportar contenido de valor para el usuario. Una serie de publicaciones sin sentido o repetitivas pueden hacer que nuestros seguidores huyan sin mirar atrás.

Inmediatez. Actualmente, la facilidad para conocer las noticias de última hora ha hecho que la información actual sea más caduca. Su valor de “novedad” es mucho más efímero, así que debemos estar preparados para esta inmediatez y no cometer el error de publicar una noticia como “novedad” que es de hace más de una semana. (La gente se suele dar cuenta).

Siguiendo y a lo loco. A todos nos gusta tener seguidores. Pero si tenemos entre manos una cuenta profesional, los seguidores que deberíamos tener son los de calidad. Esto quiere decir, que nos sigan verdaderos fans que interactúen con la marca. Por eso no es conveniente que nos pongamos a seguir a todo el mundo para conseguir fans, sino a aquellos que forman parte del target de nuestra marca.

Las redes sociales no son la panacea de todo. Efectivamente, las redes sociales no son la solución para todos los problemas de una marca. Si esta tiene una mala imagen general, por crear una fanpage esta reputación no cambiará de la noche a la mañana, tampoco si nuestro único objetivo es el vender algo. Una red social es un canal más de comunicación, no el Santo Grial. Además, habrá que tener muy en cuenta qué redes son las más adecuadas para cada marca. Esto no son los mosqueteros (todos para uno, y uno para todos).

No entrar al trapo. El supuesto anonimato que aportan las redes sociales, ha hecho proliferar el fenómeno hater o peor aún: los trolls. Su única dedicación es malmeter y tratar de desprestigiar a marcas y/o personas. Se han convertido en todo un dolor de cabeza para los community managers. Ante esto, lo mejor es no entrar al trapo. Si nos topamos con descontentos, tratar de resolverlos de la forma más educada posible, pero sin entrar en debates sin salida. A ello se une la necesidad de escuchar a la gente: el pasotismo y mirarse el ombligo no son la solución.

Pensar en resultados rápidos. Todo lleva su tiempo. Realizar una publicación de gran calidad, no quiere decir que vaya a llegar a mil personas en un segundo. Hay miles de factores que analizar y más cuando se tratan de publicaciones orgánicas cuyo alcance es mucho más limitado.

Y todo irá bien… Bueno, no vamos a mentir :P