Gestionar erróneamente las redes sociales puede llegar a ser perjudicial para la imagen de marca de cualquier empresa, o imagen personal de cualquier usuario. La importancia de los contenidos inmediatos ha crecido tanto en los últimos años, que ha pasado a resultar fundamental llevar una gestión correcta de las redes.

Muchos expertos han concluido que las redes sociales triunfan porque cada una de ellas se puede relacionar con un pecado capital.

Curiosamente el mal uso de las redes sociales también podría estar relacionado con muchos pecados capitales.

Las redes sociales requieren tiempo, organización, empatía, naturalidad, capacidad de conexión con los usuarios, calidad en los contenidos…

Estos podrían ser los principales pecados que creemos que se asemejan a los errores que muchos usuarios cometen en las redes:

Pereza: Es uno de los principales problemas. Las redes sociales requieren hoy en día publicar contenido a menudo. Si pasas tiempo sin publicar, los usuarios dejan de interesarse por tu contenido y pierdes engagement. La pereza no debería existir en este contexto.

Soberbia: El usuario soberbio en redes sociales es el que no tiene conexión con sus seguidores, es antipático. Generar engagement es muy importante, pero también es importante mantener la relación con esos seguidores. Así mismo es importante ser seguidor de otros perfiles y generar feedback a otras cuentas.

Ira: El usuario al que le falta sentido del humor y se dedica a divulgar contenidos casi siempre de carácter negativo. Protestas, insultos y un continuo sentimiento de queja no son buenos aliados para las redes sociales.

La gula: Publicar en exceso también resulta perjudicial. Hay que encontrar el punto medio, de publicar a menudo sin saturar las redes. Así mismo pasa con los efectos y filtros que aplicamos a las fotografías que subimos a redes sociales como Instagram. Retocar no está mal, el problema es hacerlo en exceso.