El auge de las redes sociales, supone una nueva forma de comunicación. Nuevos canales a través de los cuales llegar al público objetivo de interés alcanzar la meta principal de cada marca: ser la mejor o estar entre las mejores. Por eso es tan importante conocer a nuestro público y saber dónde le podemos localizar.

 

No perdamos de vista que al igual que no era lo mismo colocar un anuncio en un canal u otro de la televisión o en qué parte de la parrilla, tampoco es lo mismo estar presente en una red social u otra. Cada una tiene una naturaleza diferente y cumple con una función diferente.

 

Donde encontramos más controversia es en LinkedIn. Es la red social profesional por excelencia y su función es la de conectar con profesionales del sector interesado, empleo, networking… Con un uso generalizado también se ha banalizado, en cierto modo, su uso, ya que encontramos con usuarios cuyo objetivo suele ser de índole personal. No nos engañemos, si queremos ligar a través de las redes sociales, existen multitud de aplicaciones (Tinder, por ejemplo) que cumplen con esta función, no se debe utilizar LinkedIn con tales fines porque al final pierde su propia naturaleza.

 

Instagram cumple una función bastante clara: pura imagen y experiencia. Y si son de alta calidad, mucho mejor. En este caso, lo breve si es bueno es mil veces mejor ya que las parrafadas no suelen funcionar  (por lo general) y tenemos que ser conscientes que la realidad que vemos en la pantalla no funciona como tal. Es el rincón ideal del “postureo”, mientras que Twitter cumple una función más informativa y de estar a la última de todas las noticias.

 

Twitter debe ser también muy directo en aquello que se quiera contar. Seamos sinceros, ¿alguien se conecta a Twitter con la intención de pasar horas y horas leyendo hilos interminables? Esto lo podemos dejar reservado a Facebook, considerada un poco para todas las funciones y una buena opción para crear comunidad alrededor de una marca y crear conversión, un paso más en la clásica interacción más común de Instagram: los likes.

 

En general, Facebook permite prácticamente hacer de todo y es la que cuenta con más opciones para deleitar a sus usuarios con todo tipo de contenido, compartir infografías, imágenes, vídeos… y por supuesto, para promocionar. Es muy buen canal para los Ads, tanto en materia de costes como en tipos de campañas, disponibles para prácticamente cualquier objetivo publicitario.

 

Por supuesto, al final es el usuario el que decide cómo utilizar cada red dentro de su ámbito personal. Pero si estamos tratando con los canales de una marca, conviene darles el uso debido y no utilizar las redes porque sí, sino con una razón. No es lo mismo que nuestro público sean profesionales, o queremos impactar en la gente joven o si queremos informar sobre algún acontecimiento buscando la viralidad.